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Monumento Martínez de las Rivas 

Con respecto a la residencia de carácter culto pocos son los ejemplos de renombre que han llegado hasta nosotros aunque si bien es cierto, elementos puntuales en muchos edificios no faltan.

El Palacio Akendibar, de cronología renacentista, estaría a medio camino ente residencia noble y popular, aunque ciertos detalles como los dos blasones flanqueando el acceso en arco escarzano sobre patín central lo sitúan en un lugar de prestigio. Por lo demás presenta características de caserío renacentista.

El palacete barroco de tipo rural es el más abundante y entre ellos destaca el Palacio de Soleguia, en el barrio de Txabarri, un ejemplar que denota su cronología por el blasón de su fachada principal albergando armas de los Loizaga, Garay, Del Campo y Castillo, y que por lo demás su austeridad y el paso del tiempo lo han relegado a una degradada casa de labranza.

De similares características es el Palacio de Larrea, en dicha barriada, aunque éste se encuentra en muy buen estado.

Mención aparte merece el Palacio Sarachaga, en Zubiaga, el más destacado de todos los edificios residenciales del municipio. No es original en cuanto a sus formas ya que se repite este modelo en toda Bizkaia, pero si llamativo en un entorno en el que destacan las construcciones de tipo rural. Contemporáneo, de estilo ecléctico y aire revivalista, copia las formas del palacio barroco culto, para dotarlo de una nueva frescura con elementos que lo enriquecen.

La Casa Golluri es posiblemente la más antigua de todas las del municipio, de finales del siglo XV, y sigue esquemas similares a otras de este período, con un hermetismo importante. Destaca por el original arco de entrada. En Txabarri está la Casa Llano, también renacentista aunque en este caso su ingreso cuenta con patín dotándola de una entrada en altura.

El Número 27 de Los Cotarros es muy similar en cuanto a tipología, aunque de menor altura. Mención especial merece el Número 7 de Montellano ya que es el único ejemplo del denominado caserío encartado de todo el municipio.

La arquitectura pública y de servicios no es demasiado amplia y tiene en el Ayuntamiento lo más destacado. Situado en la plaza de San Pedro, es un edificio de estilo neoclásico erigido nada más comenzar el siglo XX y fruto de la boyante situación económica que por aquel entonces vivía la población debido a la industria minera de la zona, sobresaliendo por encima de las restantes construcciones del entorno. Además existen tres monumentos en recuerdo a dos personajes relevantes de la historia de Bizkaia que nacieron en Galdames. El primero sería el monumento a José María Martínez de las Rivas en la plaza de San Pedro, el cual también cuenta con una fuente conmemorativa en esta barriada y en Montellano el monumento honorífico a Antonio Trueba cerca de su casa natal.