Minería

Minería 

En los montes Triano y Galdames el mineral de hierro era abundante y de una gran pureza, tanta que ya a 900º C era trabajable (cuando suelen necesitarse más de 1500º C para la fusión total del hierro).

Ante tal abundancia de mineral, en los propios montes se construyeron “ferrerías de aire” conocidas como ferrerías de viento o Haizeolak y también como ferrerías de montaña y aún como, Agorrolak o ferrerías secas. Hoy en día existen muchos indicios de su existencia por la presencia de montones de escoria (escoriales o zepadis) que cubren la tierra en muchas partes. Sus rudimentarias estructuras, empero, se han perdido para siempre.

En su mayoría estas ferrerías eran empleadas para la purificación del mineral más que para la fabricación de utensilios; esto redundaba en una rebaja en el peso a ser transportado.

Estas ferrerías eran hornos de pequeño tamaño donde se introducían capas alternas de mineral y carbón vegetal, usandose para avivar el fuego fuelles y el propio aire que entraba en ellas de modo natural; si bien se especula con la posibilidad de que se construyeran con el objetivo de aprovechar los vientos dominantes, las escorias hoy encontradas aparecen orientadas hacia todos los puntos cardinales, e incluso, parece haberse buscado el resguardo del viento en algunos casos. Más bien, su construcción dependía directamente de la cercanía de las fuentes de materia prima: mineral de hierro y madera.

Al parecer consistían en un hoyo de unos 50 cm, recubierto por piedras que probablemente ascendían hasta formar una chimenea de poco más de medio metro por encima del suelo. Pequeñas huecos en la parte inferior facilitaban el tiro y también algunas toberas permitirían insuflar aire con el fuelle.

El sistema era rudimentario y se desperdiciaba mucho peso en la escoria, lo cual no importaba dada la gran cantidad de mineral extraido.